
El encarecimiento del crédito hipotecario impulsó las ventas 30 por ciento en 2008, pero la incertidumbre frenó la demanda.
Son el tipo de vivienda más popular en Estados Unidos y, si bien aún no abundan en los barrios de la ciudad, cada vez son más los cordobeses que adquieren viviendas prefabricadas, impulsados por la drástica suba de los créditos hipotecarios y de los costos para construir una vivienda tradicional.
“Hay una tradición muy arraigada, que viene de los italianos y españoles, según la cual sin ladrillo no hay casa, pero la gente se está dando cuenta de que este tipo de vivienda es una alternativa”, dice Fabián de Paoli, gerente de viviendas El Muro.
Sea por un cambio de tradición o por la pérdida de poder adquisitivo de la clase media, la demanda de casas denominadas americanas experimentó un notable incremento durante 2008.
Es que a raíz del aumento en las tasas de interés de los créditos hipotecarios –que treparon por encima del 20 por ciento anual desde mayo último– y el incremento del costo de la construcción tradicional, la clase media se volcó a este tipo de viviendas, cuyo precio oscila entre 14 mil y 50 mil pesos.
Las empresas no sólo cuentan con facilidades de financiamiento sino que, en algunos casos, otorgan beneficios como el obsequio de sanitarios y vidrios.
Las firmas se multiplican al compás de la demanda –la cantidad de compañías pasó de cinco a 13 en sólo un año en la ciudad– aunque desde algunos comercios aseguran que el mercado se saturó y la crisis empujó las ventas hacia abajo.
“Hasta diciembre se trabajó muy bien, pero ahora la actividad se resintió por la crisis internacional y la baja de los precios de la soja”, sostiene Eduardo La Guardia, titular de viviendas Apolo.
La merma llega en algunos casos al 50 por ciento, pero los empresarios reconocen que hay una gran incidencia del factor estacional. “Hubo una baja de 20 por ciento, pero nos venimos manteniendo bien porque aún hoy tenemos casas que no llegamos a entregar el año pasado”, señala Gustavo Orona, propietario de viviendas Mi Sueño. Según indicó, en 2008 se registró un boom de ventas, con una demanda 30 por ciento superior a la de 2007.
Crisis ambigua. Aunque a partir de la crisis las ventas mermaron, la situación actual exhibe una paradoja: por un lado, la incertidumbre en el mercado financiero impulsó la decisión de derivar los recursos a la construcción como refugio, pero, por el otro, la inestabilidad en el mercado laboral desaceleró las decisiones de compra.
Según De Paoli, el conflicto entre el Gobierno y el campo provocó una “explosión” de ventas, debido a que la gente, “aunque tuviera poquito dinero prefería invertirlo en vez de tenerlo en el banco”.
Algunas empresas incluso mantuvieron altos niveles de ventas durante enero. Eliana Sánchez, socia gerente de viviendas Colón, señala que hubo una suba de 50 por ciento en los últimos tres meses “porque la gente no quiere tener la plata guardada”.
Sobre la terraza. El destino es tan diverso como su público: 30 por ciento de las compras son realizadas por inversores que destinan la propiedad al alquiler, mientras que el 70 por ciento restante la adquiere como vivienda familiar, sobre todo en localidades del interior, como Río Ceballos, Potrero de Garay, Pascanas o Reducción.
“Hay un cambio de mentalidad motivado por la necesidad económica, por la rapidez del sistema y por la ductilidad de los materiales” dice Orona.
Explica que esta ductilidad permite a los clientes que no cuentan con terreno propio colocar la vivienda sobre la terraza de otra. Según indica, 60 por ciento de los clientes son matrimonios jóvenes que adquieren una casa para ubicar sobre la vivienda de sus padres.
Un mercado que crece es la construcción de complejos de cabañas en ciudades turísticas. “Nosotros vendemos el 60 por ciento para turismo en Puerto Madryn, Salta, Tucumán y las sierras de Córdoba”, agrega Orona. Eduardo La Guardia coincide y cuenta que realizó ventas en Santa Cruz, Sierra de la Ventana y Catamarca, todas para complejos turísticos.
Los números
Costos. Una casa con dos habitaciones cuesta entre 24 mil y 40 mil pesos, según el modelo y los materiales. También hay casas premium, que ascienden a 50 mil pesos, y más económicas, desde 14 mil pesos.
Financiación. La mayoría de las empresas pide una seña de 30 a 50 por ciento y brinda un plan de hasta 36 cuotas fijas con 2,5 por ciento de interés mensual. Las cuotas rondan los 400 pesos.
Entrega. La vivienda está lista 30 días después de la compra. Las piezas, una vez fabricadas, se ensamblan en sólo un día “como si fuera un rompecabezas”, según señala un empresario del sector.
Oportunidades. Algunas firmas reciben un vehículo usado como parte de pago, mientras que otras obsequian el juego de sanitarios y vidrios.
Fuente: LaVoz.com.ar – 08/02/2009