No sólo crecen las villas existentes, sino que hay nuevos asentamientos. Cada vez viven más indigentes en plazas y parques.
Pese a la guerra de estadísticas desatada por el crecimiento de la pobreza, en la ciudad de Córdoba ya hay indicios claros de que se está reproduciendo con suma rapidez, tanto en espacios urbanos de uso público como en predios fiscales y privados. En los últimos meses se formaron nuevos asentamientos de indigentes y se expandieron las villas existentes. No sólo en la periferia se aprecia este triste fenómeno, sino también en el área céntrica. La exclusión social y el desempleo están conduciendo también a la usurpación de tierras e inmuebles abandonados.
La Provincia, la Municipalidad y diversas organizaciones no gubernamentales coinciden en que hay una proliferación de “pequeños y grandes asentamientos” en la Capital –sin servicios que dignifiquen la vida–, y que aumentó la cantidad de personas “en situación de calle”. Asimismo, admiten que se están “densificando” las viejas villas.
A los “sin techo” se los reconoce por ocupar plazas, galerías peatonales, sitios históricos y refugios de inmuebles, donde duermen protegidos apenas con diarios y cartones. Algunos pocos disponen de carpas y frazadas. Además, están los que usurpan propiedades deshabitadas.
En tanto, en los nuevos asentamientos y en las villas se observan nuevas casitas de material y otras más improvisadas de madera, chapa y objetos en desuso.
“Es terrible, todo espacio libre es usurpado, incluso plazas; hay asentamientos recientes, ocupación de pequeños espacios y más gente en las villas tradicionales”, reconoció Gustavo Rebord, director de Hábitat municipal. Aseguró que la situación es el resultado de la ausencia de lotes baratos. “La tierra no es nada accesible; la ocupación de terrenos se da porque la mayoría de los pobres no pueden pagar alquileres mínimos, por caso una piecita en una villa”, reveló.
David Garay, director de Hábitat Popular provincial, también señaló que en la ciudad hay “nuevos asentamientos con personas en situación de calle, debido a la crisis económica”. Pero aclaró que “existen casos como la usurpación masiva de un predio de Ampliación Cabildo que se dieron por intereses políticos de organizaciones sociales”.
Tipos de asentamientos. Garay precisó que hay dos tipos de ocupaciones: “permanentes”, como la del predio cercano a Fiat (en Circunvalación y ruta 9 sur), y “temporarias”, por caso la plazoleta del Fundador y los parques Sarmiento y Las Heras.
Graciela Maiztegui, directora del Servicio Habitacional y de Acción Social (Sehas), coincide en que hay más asentamientos. Tras recordar un trabajo del Sehas que precisaba que en Córdoba había 118 villas en setiembre de 2007 (con, al menos, 20 familias) y muchas ocupaciones pequeñas, estimó que esa cifra ya se superó. “No hay políticas de Estado apropiadas para enfrentar la falta de hábitat”, opinó.
Juan Viola, subsecretario de Desarrollo Social municipal, plantea que la marginalidad creció sobre todo entre jóvenes: “Se alejaron de las casitas sociales, donde vivían con sus padres, y se instalaron en asentamientos, ocuparon inmuebles como la Casona de Renacimiento o armaron tribus urbanas nómades, por ejemplo en la plaza San Martín, el puente Antártida o el Parque Sarmiento”. Advierte que es importante el déficit habitacional.
Sergio Job, de un movimiento de ayuda, dijo que se aprecia la expansión poblacional de villas antiguas: Los 40 Guasos, El Trencito, La Maternidad, Los Galpones, La Lonja y Los Pinos.
Sobre las acciones para controlar el crecimiento de los asentamientos, Garay confesó que la Provincia “no puede frenar la ocupación de lotes, sino sólo prevenir”. Explicó que lo único que se puede hacer es interiorizarse de la problemática social de los pobres y mejorar su situación. “Les pagamos alquileres temporarios de hasta 600 pesos, máximo 12 meses, o les damos materiales para construir, pero no es un compromiso permanente”, señaló, al tiempo que aclaró que no se entregan viviendas, salvo casos de extrema necesidad y siempre que se disponga alguna.
Emergencia Social provincial se encarga de conseguirles a los indigentes lugares donde pasar la noche, contactar a sus familiares y gestionar el regreso a sus sitios de origen. El municipio ofrece un servicio similar.
Pero cientos quedan al margen, porque la pobreza ya supera toda capacidad de reacción.
Fuente: LaVoz.com.ar – 30/08/2009
