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La problemática de la vivienda para la clase media en Argentina, en un espacio de opinión abierta generado por GNI

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29 Dic 2010

El sinuoso camino a la vivienda

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La vivienda es un problema complejo y difícil de resolver. Las ocupaciones de terrenos públicos en Buenos Aires y Córdoba desnudaron la poca inversión del Estado nacional y provincial, pero principalmente la falta de una política integral.

Sectores privados y públicos estiman que el país tiene un déficit habitacional de tres millones de viviendas. Un tercio necesita una vivienda nueva; otro tercio requiere ampliar la que tiene y el otro sólo precisa mejorarla (sumar un baño o ponerle piso).

El Gobierno de Córdoba estima que el déficit habitacional en la provincia es de 120 mil viviendas. En la Capital, según datos del Censo 2001, faltan 76 mil unidades.

Sin embargo, los datos del segundo trimestre del año de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), elaborado por el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec), indican que sólo en el Gran Córdoba 55,6 por ciento de los hogares (unos 250 mil) son propietarios de la vivienda y el terreno; a esto se agrega 3,3 por ciento que sólo es dueño de su vivienda (construida en un terreno fiscal o en uno cedido por familiares, por ejemplo).

Casi 129 mil hogares, el 28,6 por ciento, alquila su vivienda. Descontados los estudiantes universitarios (que no buscan una casa propia), una parte importante de este grupo estaría dispuesto a comprar una vivienda si pudiera hacerlo.

A esto se agrega unos 48 mil hogares que ocupan una vivienda en canje por pago de impuestos, en relación de dependencia, con permisos e instalándose de hecho sin autorización. En síntesis, en el Gran Córdoba 176,6 mil hogares tienen algún problema de vivienda.

Falta todo. Según el Gobierno provincial, entre 1999 y 2010 se hicieron 36.800 viviendas en toda la provincia. El plan del gobernador Juan Schiaretti era llegar a 55 mil unidades al finalizar su mandato, una cifra a la cual le será difícil llegar y, aun cuando llegara, estaría lejos de lo que requieren los cordobeses.

Por su parte, el Ministerio de Planificación Federal asegura que, entre mayo de 2003 y octubre de 2010, construyó en Córdoba 13 mil viviendas nuevas, tiene en ejecución casi cuatro mil y promete iniciar otras 2.200 unidades. A su vez, afirma que mejoró casi seis mil viviendas, tiene en reforma cuatro mil y piensa optimizar otras 82.

“Entre los empresarios hay mucho enojo. El plan de viviendas del Gobierno nacional no fue lo que se prometió, se están haciendo muchas obras con la municipalidades y se desvían fondos para agrupaciones como Tupac Amaru o Madres de Plaza de Mayo. No hay política de construcción de viviendas”, asegura Mario Buttigliengo, titular de la Regional Córdoba de la Cámara Argentina de la Construcción.

Esto ha dejado un margen amplio para que las desarrollistas ofrecieran sus propios mecanismos para acceder a la vivienda. Sin embargo, el mercado por sí mismo no puede resolver el problema: en algunos casos las cuotas son altas en relación a los ingresos, se ajustan con el costo de la construcción o son en dólares (ver aparte).

“Este problema no se soluciona con planes de vivienda. Hace falta una estrategia habitacional que planifique la vivienda, que regularice los dominios de la tierra, que regule los alquileres y que estudie cuándo hace falta viviendas nuevas y cuándo mejorar o ampliar la que una familia ya tiene”, asegura Aurelio Ferrero, docente de la Universidad Nacional de Córdoba y vicedirector del Centro Experimental de la Vivienda Económica (Ceve), integrado por investigadores del Conicet.

FUENTE: La Voz del Interior


14 Dic 2010

La casa propia, lejos de la clase media

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Para un crédito, se necesitan ingresos mayores a 10 mil pesos o un ahorro previo. Pocas cooperativas son las que dan alguna solución. El 40%de los hogares cordobeses paga alquiler.

Juliana y Aldo acaban de renovar el contrato de alquiler por dos años. Esperan en dos meses el nacimiento de su primera hija y pese a que se habían ilusionado con tener algo propio cuando ampliaran la familia, no hubo caso. Los dos cobran por encima del salario promedio de un trabajador privado en Córdoba, de 3.071 pesos.

Pero aunque juntan un ingreso interesante, no llegan: o las cuotas de los créditos son muy altas y no les alcanzan los ingresos (no puede superar el 30 por ciento de los ingresos en blanco) o llegan pero con el dinero que les prestarían no compran ni la mitad de un inmueble básico.

Tampoco tienen 30 mil dólares para completar el faltante. El círculo se retroalimenta porque los dos mil pesos que les lleva el alquiler con expensas les sacan capacidad de ahorro como para pensar en juntar ese dinero extra.

La historia de Juliana y Aldo se repite en la gran mayoría de las familias que no tiene vivienda propia. Se calcula que el 40 por ciento de los 996.842 hogares que relevó el Censo 2008 en la provincia son alquilados.

Caro y escaso. ¿Qué posibilidades hay entonces de que muchas de estas familias cambien el alquiler por una casa propia? Se entiende por sectores “clase media”. Si se los define por ingresos del hogar, el rango podría ir desde los 2.500 pesos hasta los siete mil, con su variante de clase media-baja y media-alta en las puntas, según apunta Ernesto Kritz, de SEL Consultores.

El tradicional crédito hipotecario bancario es escaso y con requisitos que excluyen a la gran mayoría. Sigue siendo muy ventajoso el crédito del Banco de Córdoba, que con ingresos familiares de cinco mil pesos queda una cuota fija de casi 1.600 pesos a 30 años para obtener 50 mil dólares. Pero requiere tener el lote si se va a construir o una buena diferencia en la mano para llegar a un inmueble si se opta por la adquisición. Hay algo también en los bancos Hipotecario, Nación y Francés (ver en página 5).

Aquí se termina produciendo una injusticia: el que tiene plata terminará haciendo un gran negocio con el crédito, que se licuará con la inflación; mientras que Juliana y Aldo no llegarán nunca porque no pueden pagar el alquiler y ahorrar para un terreno o para la diferencia entre lo que el banco les presta y lo que cuesta una vivienda.

El problema de la inflación. “No hay nada accesible para los sectores medios. La construcción cuesta, en dólares, 70 por ciento más que en 2001. Si la comparás con el poder adquisitivo, al tener inflación, por más que tengas tasas negativas, es impagable”, dice con crudeza Martín Amengual, titular del Grupo Regam y uno de los que proponía, cuando existían las AFJP, volcar ese ahorro al mercado de la vivienda.

Habría al menos dos razones que explicarían por qué ni el sector privado ni el Estado han sabido articular una respuesta razonable a la demanda de vivienda de segmentos medios en la última década.

Una es la inflación. Un país que convive con una constante suba de precios debe admitir un mecanismo de ajuste de la cuota hipotecaria. Y no hay uno que conforme plenamente al que invierte sin espantar al que compra. Algunos directamente plantean los valores en dólares, como hace con éxito Gama; otros ajustan de acuerdo al índice del costo de los materiales de la construcción, como el caso de GNI Propietarian; otros tienen tasa fija con subsidio del Estado, como el Banco de Córdoba; otros combinan tasa fija y variable como los bancos Hipotecario, Nación y algunos privados y otros están buscando un ajuste de acuerdo a la variación del salario.

“Cuando hay tasas de inflación altas y se hace todo con tasa de interés, la cuota se vuelve alta aunque las tasas sean negativas”, explica Horacio Parga, de Edisur y titular de la Cámara de Desarrollistas de Córdoba. Y asegura que el Gobierno siempre ha rechazado los planes de vivienda que contemplen algún tipo de indexación, aun con una tasa de interés baja como el tres por ciento. “Hay una especie de miopía importante”, sentencia. “No sé por qué a alguien se le ocurrió que la indexación es causa de la inflación”, agrega Amengual.

La otra razón tendría que ver con la planificación urbana. Desde la crisis del corralito, los excedentes de dinero –asustados por la experiencia y los bajos rendimientos– se refugiaron en los inmuebles. Y ahí se combinó todo: con inversores dispuestos a pagar lo que fuese, la ciudad se expandió hacia los bordes, el precio de la tierra se volvió inaccesible y no se densificaron zonas ya urbanizadas. Hoy, los inmuebles, en dólares valen casi el doble que en 2001, cuando el salario promedio, también medido en dólares, está igual.

El fenómeno no es excluyente de la ciudad, pero aquí tiene sus agravantes. “En una ciudad como Córdoba, con un ejido urbano tan extenso, está totalmente agotado el modelo de countries y barrios cerrados. Hay un montón de tejido blando por urbanizar; hay que desarrollar viviendas en altura, poner en valor un montón de barrios y salir del casco céntrico”, dice Roque Lenti, de GNI, que construye Capitalinas y Propietarian.

Irse a la periferia podría abaratar un poco el costo de la tierra, pero la construcción sigue cara.

Hoy, el metro cuadrado en Córdoba cuesta, según índices oficiales, 2.196 pesos.

FUENTE: La Voz del Interior

Una de las restricciones estructurales que enfrenta el sector de la construcción para desarrollar todo su potencial de generación de empleo y agregado de valor tiene que ver con los problemas de acceso a financiamiento de mediano y largo plazos de buena parte de las familias argentinas.

De acuerdo a estimaciones del Ieral un asalariado formal que percibe el salario promedio de la economía (2.500 pesos netos mensuales, primer trimestre 2010) debe destinar 55 sueldos completos para hacer frente a los costos de construir una vivienda de 75 metros cuadrados, suponiendo que cuenta con el terreno. A fines de los años ‘90 se necesitaban 40 sueldos.

Esto no sería un problema tan importante si las familias tuviesen la posibilidad de acceder a financiamiento para la construcción de viviendas a tasas razonables y plazos largos. En este caso se podría distribuir el costo de la construcción en muchos años y sin una gran presión sobre los ingresos.

Lamentablemente, el mercado hoy no está ofreciendo ese tipo de créditos, por distintos motivos.

El Gobierno anunció hace poco una nueva línea de crédito hipotecario del Banco de la Nación Argentina (BNA). Este crédito llega hasta 20 años, se ofrece fija los tres primeros y variable los siguientes, y garantiza que la suba de a la tasa variable no excederá al de los salarios.

El Ieral estimó cuántos hogares del Gran Córdoba y otras regiones del país podrían acceder a este crédito del BNA para financiar una vivienda estándar. Los resultados son poco alentadores.

De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, el Gran Córdoba contaba con 435.390 hogares en 2009. Dentro de éstos, queda afuera de todo financiamiento bancario el grupo de hogares con ingresos informales, que no pueden ser demostrados: son un 34 por ciento del total (147.034). Aquí se incluyen hogares con asalariados sin aporte jubilatorio, con cuentapropistas sin calificación profesional, con patrones de establecimientos hasta cinco empleados sin calificación profesional o con trabajadores familiares sin remuneración.

Con ingresos formales hay 288.356 hogares. Si se busca financiar una construcción tipo de 90 metros cuadrados, a un costo de dos mil pesos, se deben pedirse al banco 180 mil pesos. Un préstamo a 20 años de este monto tiene una cuota mensual de 2.350 pesos en los primeros tres años. Para pagarla, la familia debe demostrar ingresos cercanos a ocho mil mensuales (la cuota no puede exceder el 30 por ciento).

De acuerdo a las estimaciones propias, sólo 2,4 por ciento de los hogares del Gran Córdoba puede demostrar un nivel de ingresos superior a ese monto: son 10.384 hogares.

Dado que suele ser común que las familias subdeclaren ingresos cuando responden al Indec, se ha hecho una segunda estimación considerando ingresos reales 20 por ciento superiores a los declarados. Así, la participación de hogares con acceso al crédito se amplía al 3,8 por ciento (16.647 hogares).

Si se compara con otros aglomerados urbanos del país, en el aglomerado Gran Resistencia (Chaco) sólo 0,5 por ciento de los hogares podría demostrar ingresos superiores a los ocho mil pesos, con la declaración de ingresos en la encuesta, y 1,7 por ciento si se supone una subdeclaración del 20 por ciento.

En el otro extremo, en Río Gallegos 83,6 por ciento de los hogares tiene trabajadores formales, y pueden demostrar ingresos superiores a ocho mil pesos, el 16,8 por ciento del total, según la encuesta.

Pese a que puede haber algunas diferencias en el costo de construcción entre regiones, difícilmente puedan nivelar las diferentes condiciones de acceso. Se concluye, entonces que un mismo programa crediticio deja afuera a un mayor porcentaje de hogares en las regiones pobres que en las zonas ricas del país.

FUENTE: La Voz del Interior


11 May 2010

La casa propia, cada vez más lejos de los salarios

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En la última década, se profundizó el divorcio entre el poder adquisitivo de las familias argentinas y las posibilidades de acceso a la vivienda.

Aunque el sueño de la casa propia es quizá uno de los más arraigados para cualquier persona, en la última década, la capacidad económica de las familias argentinas para concretar ese anhelo, no ha hecho más que distanciarse.

Esa realidad se manifiesta claramente pese a que desde 2003 Argentina vivió un período de expansión económica inédito con crecimientos continuos a tasas chinas (sólo interrumpido por el impasse del año pasado). En ese contexto, cada quien a su ritmo, los salarios también fueron moviéndose hacia arriba al compás de una economía vigorosa. Sin embargo, si se analiza el poder adquisitivo en relación a la compra de una vivienda, queda en evidencia la enorme degradación sufrida en los últimos años con una nítida foto de cómo las devaluaciones actúan como un hachazo en contra de los salarios.

Un trabajo elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) que dirige el economista Nadin Argañaraz analiza la evolución del poder adquisitivo de las familias cordobesas y de los productores agrícolas, para la compra de inmuebles.

Salarios para comprar. Los resultados, la verdad, son poco halagüeños: mientras en 2001, antes de la devaluación, una familia cordobesa necesitaba destinar 75 salarios para comprar una vivienda, ahora, esa cifra subió a 124 salarios. Esto es, necesitaría destinar más de 10 años de sueldos completos para ese fin, unos cuatro años más de lo que le requería antes de la devaluación.

Para el análisis se toma la evolución de los salarios netos formales en la provincia y el precio por metro cuadrado de una vivienda o departamento a estrenar en la zona céntrica de Córdoba de dos dormitorios (75,2 metros cuadrados).

Salarios para construir. Si se considera el esfuerzo que una familia cordobesa debe realizar para construir una vivienda, la situación no es mucho mejor: mientras en 2001 debía destinar 44 salarios, ahora, los salarios necesarios son 55. Esto es 4,5 años de salarios completos para construir su casa y casi un año más del tiempo de esfuerzo que le requería este consumo antes de la devaluación.

En este caso, se toma también una vivienda tipo con la evolución de los salarios formales y el costo de la construcción en Córdoba.

En un análisis más detallado del comportamiento de estos precios relativos a lo largo de los años (ver cuadros) se puede ver que los precios de la construcción se alejaron con más fuerza de los salarios a partir de 2004. En 2009, en tanto, la tendencia se revirtió, con lo que los salarios necesarios para construir pasaron de 58 en 2008, a 55 el año pasado.

Para la compra, en cambio, luego de subir muy fuerte el esfuerzo salarial necesario de una familia luego de la devaluación, a partir de 2005 comenzó una tendencia bajista que se revirtió rápidamente entre 2008 y 2009, cuando pasaron de 101 a 124 los salarios necesarios para la adquisición.

Con todo, queda claramente demostrada la carrera desigual que han corrido los salarios respecto a la suba de los costos de los inmuebles luego de la devaluación.

Soja para comprar. Otra alternativa analizada por el estudio que realizó el Iaraf, es la perspectiva de los inmuebles como opción de inversión para quienes tienen fondos o rentas excedentes. Para ello, se comparó la evolución de los precios para la compra de un inmueble con la de la soja.

La comparación toma especial valor si se tiene en cuenta que la construcción fue uno de los sectores de la economía que mayor impulso tuvo en los últimos años, algo en lo que mucho tuvo que ver el campo, que volcó sus inversiones a la compra de inmuebles.

En este punto el análisis merece una doble lectura. Es que en el número final se puede ver que mientras en 2001 se necesitaban 282 toneladas de soja para comprar una vivienda, el año pasado hicieron falta 311 toneladas para el mismo fin, lo que demuestra que la rentabilidad del poroto de oro para comprar casas es menor ahora que en la convertibilidad.

No es lo que era. Sin embargo, si se mira la película completa (ver cuadro), salta a la vista que en el medio, hubo un período de altísima rentabilidad de la soja para la compra de inmuebles, aun con la aplicación de las retenciones a la exportación (se impusieron desde 2002). En 2003 por ejemplo, se necesitaban 193 toneladas de soja para comprar una vivienda, muy por debajo de las 282 previas a la devaluación. Pero, desde 2005 la rentabilidad comenzó a bajar y el esfuerzo en términos de toneladas de soja necesarias para comprar un inmueble se posicionó en torno a las 260.

En 2009, la situación empeoró aún más al punto de que pasaron a ser mayores las toneladas de soja necesarias para comprar un inmueble que en el fatídico 2001, cuando eclosionó la convertibilidad, con lo que prácticamente se diluyó la rentabilidad que había ganado este cultivo para las inversiones inmobiliarias en la última década.

Fuente:  Por Roxana Acotto y Diego Dávila – LaVoz.com.ar – 03/05/2010

Menos del 6% de las obras se construyen con crédito. En Córdoba, sólo media docena de constructoras ofrecen financiación.

Si comprar o construir una vivienda está fuera de las posibilidades de buena parte de la clase media, tomar un crédito para financiar cualquiera de estas dos operaciones es igualmente lejana.

Esto explica por qué sólo el seis por ciento de la construcción en Argentina se financia con créditos a través de los bancos privados, según cifras arrojadas por un estudio de la consultora Deloitte. La mayor parte de la oferta de préstamos hipotecarios de los bancos privados tiene plazos no mayores a 15 años y sólo tasas variables o combinadas con algún período de tasas fijas.

A nivel local, las opciones menos duras del sector privado son las de Macro y Credicoop, que ofrecen hasta 300 mil pesos a tasas de 15 por ciento anual.

Pero en la gran mayoría de los casos, se requiere tener cuenta sueldo en la entidad y las cuotas se ubican en torno a los 1.500 pesos por cada 100 mil pesos tomados en el crédito, lo que requiere de sueldos que no son los de la clase media.

El problema, explica Deloitte, es que son pocos los bancos que financian la construcción. Además, tiene una alta carga fiscal y existen restricciones al ingreso de capital extranjero a través de altos encajes.

A todo esto, la participación del mercado de capitales en la financiación de la vivienda es casi nula. Por eso, las desarrollistas optaron por impulsar los fideicomisos privados y la preventa (venta en pozo).

El crédito hipotecario oficial, en tanto, ofrece montos similares con tasas menores y planes más largos, pero depende del clima político del momento.

El Banco Hipotecario continúa con su plan con fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), iniciado a fines de 2008. En tanto, espera un relanzamiento que incluiría una línea para desarrollistas.

Tal vez el que mejor resultado tiene en Córdoba es el plan Tu Casa, del Banco de Córdoba, que lleva otorgados más de 2.500 préstamos. Sus créditos se canalizan entre una decena de desarrollistas entre los que se cuentan Grupo Edisur (Casonas de Manantiales), Grupo Elyon (Condominio San Fernando), Grupo Dinosaurio (Milénica), Fitz Roy-Paschini, Dycsa, Grupo Mi Terra (Jardines de la Estanzuela y Jardines de Caseros), Fratelli (La Bancaria), Altas de Córdoba, Grupo Vespasiani (Jardín Claret) y Natania (Grupo Ecipsa).

Otras opciones. La actividad desarrollista brinda otras alternativas. Hay empresas constructoras que ofrecen financiamiento propio para la compra de viviendas como Edisur, Brick, GNI, Gama y Ecipsa para Natania.

A su vez, existen otros mecanismos como los sistemas de ahorro que ofrece la alianza Regam-Pilay para comprar departamentos en Córdoba.

Un esquema no muy diferente es el que ofrece la cooperativa Horizonte, que bajo este sistema asociativo cuenta con un sistema de ahorro para sectores de la población que no califican para el crédito privado.

Fuente:  LaVoz.com.ar – 08/05/2010


3 May 2010

Crece la oferta crediticia para inmuebles

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En los convenios firmados entre el Banco de Córdoba y los desarrollistas para financiar préstamos hipotecarios, hay 10 opciones, con nueve empresas, entre las que se cuentan Grupo Edisur (Casonas de Manantiales), Grupo Elyon (Condominio San Fernando), Grupo Dinosaurio (Milénica), Fitz Roy-Paschini, Dycsa (edificio en Nueva Córdoba), Grupo Mi Terra (con Jardines de la Estanzuela y Jardines de Caseros), Fratelli (La Bancaria), Altas de Córdoba y Vesinm, grupo Vespasiani (Jardín Claret). A estos se agregaron en forma reciente los distintos emprendimientos Natania (del grupo Ecipsa).

Los interesados pueden, además, adquirir lotes en barrios con escritura, como La Catalina (avenida Boderaux), los loteros de Grupo Edisur (en la zona sur), La Estanzuela (La Calera) o los de otros countries consolidados (en Villa Allende y zonas aledañas). De todos modos, no son los únicos: cualquier loteo individual o en un loteo que esté escriturado se puede acceder a la línea de crédito para construcción.

A la vez, hay muchos edificios, dúplex y viviendas individuales, ya escriturados, que pueden ser aptos para este crédito y que se ofrecen a través de los clasificados de La Voz del Interior.

“En 2008, el grupo lanzó el primer emprendimiento inmobiliario para ser comercializado a través de la línea de créditos Tu Casa. Fue una apuesta arriesgada, pero obtuvimos excelentes resultados”, sostuvo Rodrigo Ferreyra, del grupo Mi Terra. De Jardines de la Estanzuela (La Calera) quedaban 20 unidades a la venta y acaban de lanzar con este préstamo el emprendimiento Jardines de Caseros (cerca del Nuevocentro Shopping). En el primero, los valores parten desde 65 mil dólares (un dormitorio) y, en el segundo, desde 73 mil dólares.

Para el grupo Dinosaurio, el crédito permitió realizar una importante cantidad de operaciones en 2009, un año que el mercado se retrajo, explicó Néstor Martínez, gerente comercial de la empresa. Se comercializa: Residencias Universitarias (Cerca de la Terminal), Milénica General Paz, y las torre 5 y 6 de Rodríguez del Busto. Son departamentos de uno y dos dormitorios.

En la zona sur de la ciudad de Córdoba, el grupo Edisur tiene varios de sus productos para aplicar los préstamos del banco provincial. Se ofrecen departamentos de uno, dos y tres dormitorios en el condominio cerrado Casonas de Manantiales, con valores desde 85 mil dólares. Para la construcción, dispone de tres emprendimientos: Altos de Manantiales, Claros del Bosque y Terranova, con lotes de 360 metros cuadrados desde 39 mil dólares.

“Para construcción se presentaron 21 carpetas. El crédito terminó por acelerar la decisión de construir, porque es un aporte importante para comenzar la obra”, señaló Fernando Reyna, director comercial del grupo.

Fuente:  Por Paula Martínez – LaVoz.com.ar – 03/05/2010


29 Abr 2010

Construir una casa estándar cuesta más de 225 mil pesos

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El valor del m2 está entre 1.900 y 2.300 pesos. Precios, 14% más caros que en 2009.

Ser propietario de un terreno es para muchos de los cordobeses un anhelo muy difícil de hacer realidad. Para los que ya alcanzaron esa meta, levantar paredes se convierte ahora en el mayor problema. Quienes estén pensando en construir una casa estándar para una familia de cuatro personas -120 metros cuadrados para un living, cocina comedor, dos dormitorios, un baño y una cochera para un auto- deberían desembolsar 225.230 pesos o su equivalente en dólares: 57.899, según los números que maneja la Dirección General de Estadística y Censos de Córdoba. Un trabajador privado, según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación, cobra en Córdoba un promedio de 2.738 pesos netos. Es decir que necesita el equivalente a 82 sueldos completos (6,8 años) para llegar a esa vivienda, más lo que cuesta el terreno. El valor del metro cuadrado en Córdoba -incluye materiales de construcción y mano de obra- se situó en febrero (último dato disponible) en 1.876,92 pesos. La variación respecto de igual mes del año pasado es de 14,2 por ciento; en relación a enero, de 1,1 por ciento, y a diciembre de 2009, de 1,5. Bajas, si la comparación se hace respecto de los alimentos. Sin embargo, en el mercado se manejan cifras un poco más altas. Los constructores coinciden en establecer el costo del metro cuadrado promedio entre dos mil y 2.300 pesos o de 515 a 600 dólares. Así, levantar una vivienda de 120 metros rondaría los 260 mil pesos. Ojo: con materiales de buena calidad pero para una estructura simple. Calma en los precios. A fin de año ya lo aseguraban trabajadores del sector: éste es un buen momento para construir por la moderada variación y hasta caída en los valores de algunos materiales si se compara con lo que ocurría años anteriores. En el caso de Ferrocons, que comercializa materiales, las ventas están mejor que en 2009, aunque hay que tener en cuenta que en el primer trimestre del año pasado se registró un fuerte párate, en el marco de la crisis internacional. Sebastián Pérez, uno de los titulares de la firma, dijo que “la construcción es para muchos el mejor refugio de los ahorros frente al proceso inflacionario”. “La gente prefiere remodelar o ampliar a tener el dinero guardado y que pierda el valor”, aseguró. En relación a los precios, explicó que “el costo final responderá a las preferencias de cada cliente”. “Mientras más vigas y columnas tenga la construcción, más cara será”, sostuvo. En el interior de la provincia, el panorama es similar. Daniel Buffa, de la Cooperativa de Provisión de Materiales de Construcción (Copmaco), que nuclea a unos 60 corralones en la provincia, coincidió en que “para el metro cuadrado hay que hablar de unos dos mil pesos, entre material y mano de obra”. Según Buffa, es tanta la incidencia de la mano de obra, que puede hacer variar desde 600 pesos a dos mil el m2. Respecto del año pasado, Copmaco registra un incremento en los precios de 15 ó 20 por ciento. “En los últimos tiempos los aumentos son permanentes”, dijo, aunque, claro, más moderados. Buffa avizora un buen año. “Se ha reactivado la actividad y acá en el interior estamos trabajando muy bien”, dijo. Desde Zárate, en tanto, el encargado de uno de los locales dijo que vienen muy bien” las ventas financiadas.

Por Natalia García

La Voz del Interior


26 Abr 2010

Otra desilusión para Flavia

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Flavia sueña con construirle una habitación a Malena. Vive en una casa de 95 metros cuadrados, con un dormitorio, porque el proyecto con Gustavo incluía construir, en una segunda etapa, otra habitación y un baño arriba. Hace cinco años que buscan concretar ese paso y no pueden. Cada vez ahorran menos. Y eso que resignan muchas cosas. Cada vez que hubo algún anuncio referido a créditos hipotecarios, fueron los primeros en consultar. Allá fueron esta semana, luego de que el Banco Nación anunciara su programa Casa Propia, a 20 años de plazo con una cuota fija de 13,73 por ciento final anual por los primeros tres y, después, variable con tope. Flavia y Gustavo son un ejemplo de lo que aspira la clase media argentina, al menos en el interior del país: una casita con patio propio y una cuota fija en pesos. Hoy por hoy, las ofertas disponibles en el mercado son para la compra o construcción de la primera vivienda.

Tanto en el Banco de Córdoba como en el Hipotecario, en el Macro o el Santander, los créditos apuntan sólo a este segmento.

Todos exigen al menos ingresos por cinco mil pesos en blanco y un ahorro propio en mano de 80 mil a 150 mil pesos para llegar a la casa propia. El plan del Banco Nación es más de lo mismo.

En Argentina, 50 por ciento de los hogares gana menos de 2.500 pesos mensuales. No hay ninguna posibilidad de llegar a los ingresos que piden los bancos o de ahorrar semejante diferencia. Una mitad se queda afuera. Y quien tiene casa propia, aunque modesta y chiquita, también se queda afuera. Es lo que les pasa a Flavia y Gustavo: necesitan invertir entre 50 mil y 100 mil pesos y no llegan nunca, aunque podrían pagar una cuota de mil pesos. Al fin y al cabo, varias ampliaciones y/o remodelaciones pequeñas en muchos hogares son tan movilizadoras como la construcción, si es que la aspiración del Estado es apuntalar esa industria. Una aspiración a la que bien le cabe una sospecha: tanto los créditos del Nación como los del Hipotecario, cuyos fondos provienen de Anses, están alcanzados por el Impuesto al Valor Agregado sobre los gastos y comisiones. A los fines de morigerar el peso de la cuota, podría el Estado eximir del IVA, al menos en los créditos que se fondean del fisco. O algo más: el Nación le acaba de prestar al Tesoro 5.650 millones de pesos, que se utilizan para pagar deuda o financiar el gasto público. El banco oficial prevé entregar entre 15 mil y 20 mil créditos del plan Casa Propia. Suponiendo que, en promedio, cada crédito ronde los 200 mil pesos, el Nación promete volcar al mercado en los próximos dos años unos  5.000 millones de pesos. Menos de lo que, en febrero y de una sola vez, giró al Tesoro nacional.

El Banco Nación recibió más de 18 mil consultas en el primer día.

Los nuevos créditos hipotecarios del Banco Nación, disponibles desde hoy en todas las sucursales de la entidad, requieren un ingreso familiar de ocho mil pesos para poder pedir 48 mil dólares.

La nueva línea está destinada a una primera vivienda de ocupación permanente que no supere los 450 mil pesos, es decir, alrededor de los 116 mil dólares.

La consultora especializada Reporte inmobilario, citada por Clarín, consideró que los créditos del Banco Nación “mejoran sustancialmente la tasa con respecto a la oferta hipotecaria actual”.

Mientras las líneas hipotecarias disponibles hasta ahora ofrecían un máximo prestable del 70 por ciento, en el plan Casa Propia el monto máximo a financiar del valor de la vivienda se eleva al 80 por ciento.

La tasa establecida es fija, del 12,75 por ciento para los primeros tres años, y no puede superar el 30 por ciento de los ingresos netos del solicitante. A partir del cuarto año, la tasa será variable pero la actualización tendrá un techo, ya que no podrá superar el índice de variación de salarios nivel general que publica el Indec.

Mucho interés. La entidad tuvo 18.346 consultas en el primer día de vigencia de la línea de créditos hipotecarios, que lanzó el jueves último. Además, 971 personas comenzaron el trámite para el otorgamiento.

Además, según informó el Banco, en una sola jornada se completaron 971 solicitudes de préstamos, trámite que se convierte en el primer paso para el otorgamiento de un crédito hipotecario y que corresponden a personas que cumplen con los requisitos para recibir el financiamiento para adquirir o cambiar su primera vivienda.

Fuente:  LaVoz.com.ar – 19/04/2010

La Legislatura provincial aprobó ayer dos proyectos de ley que había enviado el Poder Ejecutivo semanas atrás, con el fin de crearuna Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico, en el ámbito del Ministerio de Gobierno, y de declarar, por otra parte, la emergencia habitacional-sanitaria para erradicar las viviendas rancho que suelen contribuir a la transmisión del Mal de Chagas.

La creación de la Secretaría responde, según argumentó ayer el legislador Emilio Graglia, a la necesidad de elaborar y fiscalizar políticas y programas destinados al control y prevención del uso indebido de drogas y a la lucha contra el narcotráfico en toda la provincia.

La propuesta se da a raíz de la tendencia creciente en el país al consumo, demanda y abuso de drogas y sustancias psicotrópicas.

Señaló Graglia que la droga “más que un problema de una persona en particular, es un problema de los cordobeses, es nuestro problema”. Y agregó que con la sanción de esta ley que crea la Secretaría, el Estado provincial quiere dar una respuesta para solucionar ese problema.

La oposición apoyó la iniciativa pero coincidió en una advertencia: que el organismo realmente dé respuestas en la prevención y en la lucha contra el narcotráfico para no quedarse sólo en un anuncio de marketing. También señalaron que la mayoría de los cordobeses saben dónde se vende droga y reclamaron que la Policía “haga algo” al respecto.

Viviendas rancho. Más tarde, se aprobó la ley que declaró por 36 meses la emergencia habitacional-sanitaria en la provincia, con el objetivo de que el Gobierno ponga en marcha un plan de erradicación de viviendas rancho, instaladas, fundamentalmente, en el norte y el oeste del territorio provincial donde anidan vinchucas.

El oficialista Carlos Alesandri explicó los alcances del programa que permitiría el reemplazo de más de 2 mil casas-rancho por viviendas diseñadas acorde a las necesidades de los pobladores de cada sector, con galería techada y techo con aislación térmica, entre otros detalles.

Acerca de la financiación del programa dijo que se permitirá la contratación de mano de obra local, incluso de los propios habitantes de las casas ranchos que se reemplazarán.

Fuente:  LaVoz.com.ar – 19/02/2010


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